Imagínese por un momento que un día despierta y le dicen que ya no puede desayunar sus tostadas de
siempre; que no podrá bajar al bar de la esquina y tomarse una caña con un pincho de tortilla. Que será mejor
no almorzar un sándwich rápido el día que tenga prisa, ni pasar por la pastelería para comprar una palmera de
chocolate, ni mucho menos pedir una pizza o comida china cuando vea el fútbol con los amigos. Imagínese que
un día le dicen que es celíaco y que tiene que cambiar todos sus hábitos alimenticios.

Las personas que padecen celiaquía sufren intolerancia al gluten, una proteína que está presente en diferentes
cereales, como la cebada, el trigo, el centeno y, probablemente, la avena. Esto se traduce en la
práctica a que todos aquellos alimentos que estén elaborados con estos cereales, o incluso sus derivados,
pueden producir reacción inflamatoria en las mucosas del intestino delgado.
Por eso, poco a poco debemos promocionar y ser conscientes que cada día existen más personas con este
problema y que, entre todos, debemos poder ofrecerles una rica comida libre de gluten, por su salud, necesaria,
para su felicidad.
Hola Carlota!
ResponderEliminarQué buena idea, así podré seguir tus recetas diariamente para incorporar nuevas en mi libro de "SIN GLUTEN"
Un saludo
Hola! Muchas gracias por visitar mi blog, poco a poco iré incluyendo una gran variedad de recetas para ayudar a las personas que, como yo, sufren celiaquía.
ResponderEliminarUn saludo!